La medida impulsada por la Asociación Técnicos y Empleados de Protección y Seguridad a la Aeronavegación (ATEPSA), que se extenderá en un cronograma escalonado hasta fin de mes, afectará principalmente a los despegues de aeronaves, generando demoras y reprogramaciones que ya comenzaron a sentirse en los principales aeropuertos del país.
El conflicto se originó tras el fracaso de las negociaciones salariales entre el gremio y la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA). Desde la finalización de la conciliación obligatoria, se realizaron 17 audiencias sin acuerdo. Según denunció ATEPSA, las propuestas oficiales fueron “insuficientes y alejadas de la realidad inflacionaria”, mientras que el Gobierno calificó la postura sindical como “intransigente”.
El esquema de medidas contempla interrupciones de tres horas en franjas críticas del día, acumulando seis horas de afectación diaria. Este viernes 22 los paros se realizan de 13 a 16 y de 19 a 22, franjas que generan un fuerte impacto en vuelos de cabotaje e internacionales.
Aunque los arribos no están alcanzados por la protesta, la acumulación de demoras por reprogramaciones ya complica a miles de usuarios. Las restricciones continuarán el domingo 24, martes 26, jueves 28 y sábado 30 de agosto. Solo quedan exceptuados los vuelos de emergencia, sanitarios, humanitarios, estatales o de búsqueda y rescate.