Con apenas 19 años, Thiago González cumplió el sueño de todo piloto fueguino: ganar la clasificación general en motos. Pero no fue solo una victoria, fue una demostración.
Hijo de Raúl González, pero con identidad propia, construyó un triunfo sin fisuras. Golpeó primero en la etapa inicial y en la segunda manejó la carrera con inteligencia, sin exponerse, entendiendo cada momento. En el tramo final, entre Tolhuin y Río Grande, terminó de marcar diferencias: aceleró, se escapó y llegó primero en el camino para sellar una consagración contundente, sin discusión.
Detrás, Leo Pérez sostuvo el segundo lugar con esfuerzo, mientras que el chileno Martín Ortega protagonizó una gran remontada en la segunda etapa para completar el podio.
Pero la Vuelta 2026 no se explica solo desde la punta. Se entiende desde lo que empieza a pasar detrás. Hijos de históricos referentes del motociclismo fueguino se metieron en la conversación, compitieron, y en muchos casos ganaron. La nueva generación dejó de asomar: ya está corriendo de igual a igual.
En ese escenario, una de las irrupciones más fuertes fue la del chileno Pablo Paredes (JR) Gallegos. Con apenas 15 años, dominó la categoría Moto Open en su debut: fue el más rápido en el clasificatorio y lo ratificó en carrera, imponiéndose con autoridad y sacando más de siete minutos de diferencia. Un estreno que no solo impacta por el resultado, sino por la forma.
También dejó su marca Julieta Jeréz, que volvió a subirse al podio en una categoría exigente, repitiendo protagonismo y compartiendo la experiencia con su padre, en otra de esas postales que explican por qué esta carrera trasciende lo deportivo.
El contexto acompañó. A diferencia de otras ediciones, el clima permitió un desarrollo más limpio, más rápido, menos condicionado por los extremos habituales.
Y como cada año, la Vuelta volvió a ser mucho más que una carrera. Familias, amigos y fanáticos a la vera del camino, motores, banderas y encuentros. También la llegada de pilotos de Chile y de distintos puntos del país, que transforman la competencia en un motor turístico para toda la provincia.
Lo que deja esta edición es claro. Hay nombres nuevos, hay historia que continúa y hay una certeza: el futuro del motociclismo fueguino ya empezó. Y hoy, tiene en Thiago González a su mejor expresión.



