Investigadores del Archivo Histórico de Tucumán hallaron entre los documentos guardados por esa institución una carta fechada a días de la ocupación británica de las Islas Malvinas, que da cuenta de cómo fue aquella invasión y prueba que desde entonces la Argentina exigió sin eufemismos la soberanía sobre ese territorio.
La misiva que pide “el reconocimiento del derecho sobre las Malvinas y el uso del dominio en aquel territorio” tiene cuatro páginas escritas el 26 de enero de 1933 (23 días después del desembarco inglés). Fue enviada por el entonces gobernador bonaerense Juan Ramón Balcarce a su par tucumano, Alejandro Heredia, pocas semanas después del desembarco británico en Puerto Soledad.
La clave del escrito es la posición tajante argentina respecto del archipiélago. El gobierno de Buenos Aires, que por entonces representaba el poder de la Nación incipiente, dejó claro “los derechos de la República Argentina” sobre las islas y mantuvo frente al Gobierno Británico una exigencia de “digna reparación” por lo hecho.
Expresamente manifestó “el reconocimiento del derecho (de la Argentina) sobre las Malvinas y el uso del dominio en aquel territorio”.
El texto también deja asentado el desconcierto de las autoridades frente a la invasión británica, especialmente por los vínculos diplomáticos entre ambos países. Balcarce sostuvo que la ocupación resultaba grave por las relaciones de “amistad y comercio” que se mantenía con la corona.
Califica lo ocurrido como una “nueva escandalosa agresión” y sostiene que la acción se produjo “en deshonor del Pabellón Argentino” y en perjuicio de los derechos de la República.
Luego reconstruye parte del momento de la ocupación a partir del testimonio de José María Pinedo, comandante de la goleta Sarandí que se encontraba en las islas cuando llegó la corbeta británica HMS Clio.
“A las 9 de la mañana del día 3 desembarcó por la punta del Puerto de San Luis gente de mar y de tierra en tres botes de la corbeta inglesa. Izaron allí el Pabellón Británico y pasaron a arriar el argentino que flameaba en tierra, viniendo enseguida a la Sarandí un oficial con él.”
El texto relató pormenores de los diálogos y hechos que ocurrieron en ese momento: “El comandante de la corbeta, Mr. Onslow, pasó a bordo de la goleta Sarandí y manifestó que venía a tomar posesión de las Islas Malvinas. Le impuso que debía arriarse el Pabellón Argentino dentro de 24 horas y que debía darse pasaje a la tropa, oficiales y demás habitantes que se hallasen allí”.
También se dio cuenta de la resistencia que se tomó en ese momento y de las protestas que se realizaron inmediatamente, y revela las categorías con las que ya desde entonces se condenó esa violación a la soberanía argentina: “Insulto” y “violación de los respetos debidos a la República y a sus derechos”.



