El streaming Ciencia en Fuego, una coproducción entre el CADIC, CONICET y la Agencia de Innovación de Tierra del Fuego, presentó su décimo episodio de la segunda temporada con una entrevista a la bióloga Lucía Rodríguez Planes, trabajadora de la Dirección Regional Patagonia Austral de la Administración de Parques Nacionales y docente en la Universidad Nacional de Tierra del Fuego.

Durante la conversación, la especialista abordó los principales desafíos de la conservación ambiental en la región, con especial atención al avance de las especies exóticas invasoras, la protección de la fauna nativa y la importancia de sostener políticas públicas de monitoreo y gestión de las áreas protegidas.

Uno de los datos que dimensiona la problemática es que en Tierra del Fuego actualmente conviven más mamíferos exóticos que nativos. La presencia de estas especies representa una amenaza para la biodiversidad local, tanto por la competencia por alimento y territorio como por la transmisión de parásitos y patógenos.

«Las especies invasoras nunca llegan solas, llegan con toda su fauna de parásitos incorporada», explicó Rodríguez Planes, al advertir sobre los riesgos que esto implica para poblaciones de especies nativas amenazadas, como el huillín y el zorro colorado fueguino.

Entre los casos abordados se destacó el del visón americano, introducido en la isla a partir de la industria peletera. Su expansión estuvo vinculada tanto a los escapes de criaderos como al abandono de animales cuando la actividad dejó de ser rentable. «El cierre de esos lugares fue simplemente soltar a los animales y dedicarse a otra cosa», recordó la bióloga.

La capacidad de adaptación del visón agrava el problema: «Es un animal que se adapta muy bien a todo, tiene una dieta que es muy flexible… sabe nadar muy bien, sabe trepar, sabe escabullirse de todo». A esta problemática se suman otras especies introducidas, como el castor, el conejo, la chaqueta amarilla, las cabras, el ciervo colorado y distintas especies de peces exóticos.

Planificar para conservar: el rol de los Parques Nacionales

Otro de los ejes de la entrevista fue el funcionamiento de las áreas protegidas y la planificación necesaria para garantizar su conservación. Rodríguez Planes explicó que los parques nacionales cuentan con Planes de Gestión, instrumentos estratégicos con una proyección de diez años que establecen diagnósticos ambientales, inventarios de biodiversidad, objetivos y acciones concretas.

Estos documentos se construyen de manera participativa, mediante talleres en los que intervienen científicos, residentes, comunidades y actores vinculados al territorio. A partir de ese proceso se define la zonificación de cada parque, que permite diferenciar sectores destinados al uso público y turístico de aquellos que requieren protección estricta.

La especialista también destacó la necesidad de pensar la conservación más allá de los límites administrativos de las áreas protegidas. «Tenemos que poder pensar la conservación puertas afuera de los parques nacionales, tenemos que poder pensarlo en integración con el resto del territorio», sostuvo.

En ese sentido, explicó que la protección de los ecosistemas requiere articulación entre distintas jurisdicciones y una mirada integral que contemple la conectividad ecológica con los espacios rurales y urbanos.

El impacto de los recortes en el trabajo ambiental

La entrevista también puso sobre la mesa las dificultades que atraviesa la Administración de Parques Nacionales frente al contexto de ajuste presupuestario que afecta a los organismos del Estado nacional.

Rodríguez Planes explicó que la conservación requiere recursos, presencia territorial y continuidad en el tiempo. Las tareas de monitoreo de fauna, control de especies invasoras y seguimiento de poblaciones amenazadas no pueden desarrollarse de manera aislada ni interrumpirse sin consecuencias.

«La información de base sobre monitoreo de fauna es necesario sostenerla en el tiempo… es una tarea que solo puede realizar el Estado, ese largoplacismo», advirtió.
La especialista señaló que la falta de continuidad puede generar vacíos de información difíciles de recuperar y afectar procesos de conservación que necesitan años de trabajo. En áreas protegidas de grandes dimensiones, como el Parque Nacional Tierra del Fuego, con más de 68.000 hectáreas, o el Parque Nacional Los Glaciares, con alrededor de 700.000, la planificación y la disponibilidad de recursos resultan fundamentales.

En ese escenario, explicó que los equipos deben establecer prioridades frente a una demanda de trabajo que supera los recursos disponibles. «No tenemos recursos ilimitados y compiten por la atención muchas cosas que pueden ser relevantes a la vez, entonces sí o sí necesitamos hacer un ejercicio de priorización y tomar decisiones sobre qué es más importante y qué es más urgente», señaló.

También describió el manejo adaptativo como una herramienta para evaluar las intervenciones, aprender de los resultados y modificar las estrategias cuando la evidencia lo requiere. «Una manera de pensar el manejo que implica poder aprender del proceso que estamos llevando adelante y poder ir ajustando ese camino», explicó.

Sin embargo, esa capacidad de adaptación técnica no reemplaza la necesidad de sostener equipos, presupuesto y políticas públicas a largo plazo. La interrupción de los monitoreos o de las acciones de conservación implica perder información y avances que no pueden recuperarse simplemente duplicando los esfuerzos al año siguiente.

Episodio completo: https://www.youtube.com/watch?v=AgM1t15jH0o