Jimena Barrientos es una vecina de Río Grande que viajó a Punta Arenas a ver a su madre gravemente enferma. Producto de las restricciones por la pandemia en la frontera, no puede volver a Tierra del Fuego.

“Desde el 8 de mayo que estoy en Punta Arenas, tengo a mi mamá con Alzheimer. No vine a pasear porque cuando vine estaban en cuarentena total, aparte de la cuarentena que tuve que hacer yo. Mi mamá estaba muy delicada, venía definitivamente a contratar servicios fúnebres. Soy su representante legal por un juicio interdicción que tengo que declara que soy su tutora”, relató la mujer por FM Del Pueblo.

“Mis papeles los tengo presentados desde el 14 de mayo y no han movido un dedo por las personas que vinimos por razones humanitarias. La única razón por las que el gobierno de Chile nos dejaba pasar era por cuestiones humanitarias y presentando una serie de documentos. Tengo una batería de 10 documentos que certifican la condición de mi mamá”, agregó.

“No me puedo mover de acá porque uno no puede viajar a través de Chile. Recién ahora están empezando a salir las ciudades de cuarentena. No me permitieron volver a ni casa, que tengo una hija menor de edad. Me dicen desde el consulado argentino en Punta Arenas que solo puedo volver a mi casa si mi hija se está muriendo”.

“Si quiero regresar tengo que tomar un avión de Punta Arenas a Santiago de Chile, de allí a cualquier ciudad de Perú, desde ahí a Ezeiza, en Buenos Aires, y si hay un vuelo de ahí a Ushuaia o Río Grande según sea el caso, con el riesgo de contagiarme”.

“Se supone que las restricciones son para que uno no se contagie. Ya estoy vacunada con mis dos dosis, viajo con PCR, me lo hago cada 3 días. Tuve que alquilar un departamento donde estoy sola, porque debo cuidar a mi mamá”.

“Salí con mi auto para llegar rápido a Punta Arenas a ver a mi mamá. Migraciones sí agilizaba los tramites, pero cuando lo tomó el consulado, se trabó”.

“Vivo hace 12 años en Río Grande. Hasta el día de hoy no tengo ninguna respuesta. Cada provincia puede alterar las restricciones, pero nadie mueve un pelo. El gobierno de Chile me deja salir sólo si tengo la autorización para entrar a Argentina”, concluyó.