La crisis económica actual en Tierra del Fuego evoca el fantasma del colapso social de los años 90 en localidades como Cutral Có y Tartagal, según advierte el sociólogo Ariel Farías.
Históricamente, Tierra del Fuego se consolidó como un polo de atracción demográfica gracias a sus oportunidades laborales y de inserción. Sin embargo, bajo la actual gestión de Javier Milei, este flujo se ha invertido drásticamente. En este escenario, la Industria electrónica registra un retroceso superior al 30%, la construcción sufre un desplome cercano al 30%, mientras que el gas y el petróleo, si bien concentran un menor nivel de personal, también evidencian fuertes caídas en salarios y niveles de consumo.
El análisis del sociólogo Ariel Farías (UNTDF) traza un paralelismo directo entre la situación actual de Río Grande y las ciudades petroleras de los años 90 tras la privatización de YPF.
“Caídas tan abruptas de ciudades tenemos en los 90 con Cutral Có, Tartajal, etc. Es un poco análogo a lo que está pasando en Río Grande”, dijo Farías por FM La Isla.
Y agregó: “En general se generan procesos de desestructuración social, tienden a manifestarse con crisis, y eso es lo que nos han mostrado las ciudades petroleras”.
Pero el deterioro económico trasciende lo laboral y se traslada a la estructura social. Las instituciones públicas se enfrentan a un escenario de aumento de la demanda de asistencia social, salud y educación, mientras que los recursos estatales para responder se contraen al mínimo por la caída de la recaudación.
Este desabastecimiento institucional, sumado a la incertidumbre laboral, está impactando de forma directa en la salud mental de la población, repitiendo las dinámicas de desarraigo, crisis de identidad y desestructuración familiar que sufrieron las antiguas capitales del petróleo en la década menemista.



