Mariano Ponce, prosecretario de Niñez, Adolescencia y Familia de la provincia, brindó detalles sobre el programa que busca proteger a niños y adolescentes alejados de su entorno de origen, aclarando que no se trata de un proceso de adopción, sino de un acompañamiento estatal temporal.

La iniciativa tiene como objetivo central garantizar que los niños, niñas y adolescentes que han sido retirados de su familia biológica puedan convivir en un entorno familiar alternativo, evitando así su ingreso a residencias de cuidados parentales.

 “Este programa no tiene nada que ver con la adopción”, explicó Ponce por FM Del Pueblo. Mientras que la adopción es un proceso definitivo con instancias judiciales propias, el acogimiento se sitúa en una etapa previa y transitoria. Es un proceso de acompañamiento donde familias solidarias reciben a un menor durante un tiempo determinado mientras se define su situación legal.

Si bien la ley estipula un periodo de 180 días para estos procesos, Ponce señaló que los tiempos son flexibles: “A veces se extienden y a veces se acortan, pero siempre están acompañados por auditorías estatales que garantizan el bienestar del niño”. Durante este lapso, el sistema evalúa si el menor puede regresar a su entorno de origen o si se deben tomar otras medidas.

El sistema busca diversidad y compromiso, no un modelo de familia tradicional. Pueden postularse parejas o personas solas que reúnan los requisitos y pasen la evaluación profesional. El objetivo es que el menor pueda ajustarse a rutinas sanas en un hogar acogedor.

Los requisitos fundamentales incluyen:

No poseer antecedentes penales.

No ser deudores alimentarios.

Someterse a una evaluación del sistema de protección.

“El programa de acogimiento es un proceso. Recibir a un niño implica un movimiento, una adaptación a rutinas y, sobre todo, la voluntad de proteger su presente”, concluyó Ponce.