El Gobierno de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur expresó su más enérgico repudio ante la reciente operación de un buque petrolero con bandera del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte en el puerto de la ciudad de Ushuaia.
El hecho generó un fuerte cortocircuito político debido a que la terminal portuaria se encuentra actualmente sustraída de la órbita provincial tras la intervención dispuesta por la administración nacional a través de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN), una medida cuya legalidad ya fue objetada por la Provincia en el plano judicial.
Desde el Ejecutivo fueguino calificaron la situación de “inadmisible”, señalando la contradicción de permitir la recalada de una embarcación británica en la capital de un territorio cuya soberanía se encuentra usurpada en las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y sus espacios marítimos circundantes.
“La soberanía se ejerce en todos los ámbitos posibles y no se defiende desplazando a Tierra del Fuego del control de su puerto estratégico para después administrarlo de espaldas a los intereses soberanos”, sentenciaron desde la provincia austral.



