Miguel Corvalán, el padre de dos jóvenes detenidos por la policía en Río Grande, denunció apremios ilegales contra sus hijos.
“Mis hijos están bien los estamos conteniendo después de lo que ha pasado”, dijo Corvalán por FM Del Pueblo
Y relató lo sucedido: “Me llama uno de mis hijos tipo 6 de la mañana del sábado, que uno de ellos, el más golpeado, estaba en la guardia del hospital, me acerco y la policía no me dejaba ingresar. Le pregunte al encargado del operativo, que no sabía quién era, porque se habían sacado las insignias, y me decían que estaban detenidos y que por eso no podía pasar a verlo, según ellos era por violar del DNU, pero así y todo no era la forma de actuar”.
“Les pregunté por qué estaba tan golpeado y se miran entre ellos y no me dijeron nada. Cuando quise entrar al quirófano le estaban haciendo unas suturas. Quise hablar con la doctora y en un momento se acerca el oficial que supuestamente estaba a cargo y me saca afuera”.
“Le dije al muchacho de la ventanilla que le diga a la doctora que lo estaba atendiendo a mi hijo, y ella vino y me atendió muy bien. Después salen dos policías de adentro, y yo me voy para bajar un poco la atención, porque estaban muy nerviosos”.
“Mi hijo dice que estaba saliendo a la casa donde residen, porque yo estoy separado y vivo en el centro, y la policía los llamó. Ellos siguieron caminando, y el policía lo agarró, lo tiró al piso y de los pelos le golpeó la cara contra el piso. Lo levantan y lo ponen atrás de un auto estacionado”.
“Yo quise hablar con alguno de los policías del operativo, pero ninguno quiso dar explicaciones. Tengo el parte médico de la doctora que dice que tienen olor a alcohol, pero no estaban fuera de sus cabales”.
“Hice la denuncia en la fiscalía. Hay una cámara pero que no alcanza al lugar de los hechos”, concluyó Corvalán, cuyo abogado, José Luis Álvarez, continúa con el caso.



